Boicot
Este señor, por llamarlo de alguna manera, que tiene la lucidez mental de decir todas estas barbaridades en el momento en el que estamos está pidiendo a gritos que le hagan un boicot.
Adolfo Domínguez, lo conocerán ustedes por sus ropas y colonias fashion de la muerte, se ha despachado a gusto. Ha puesto a todos los trabajadores de este país de vuelta y media, sí, este país que está endeudado hasta las cejas por el dinero que el Estado (es decir, todos) les hemos prestado a los banqueros, este país que zozobra por culpa de botarates como él que hicieron su agosto a costa del ladrillo y de la cultura del pelotazo.
Se pensará aquí este individuo, entre puntada y puntada (de la aguja de coser), que su dinero crece en los árboles y que se ha hecho rico porque es un tipo brillante que crea cosas awesome que la gente se desvive por tener. Pero me temo que se equivoca en gran medida: La riqueza que tiene se ha generado por el sueldo de esos mismos españoles que denosta de manera tan infame e injusta, tanto de los que le compran cosas como los que trabajan para él y dejan su esfuerzo en bonitas plusvalías que él se agencia.
Yo nunca le he comprado nada, que yo sepa, pero ahora me voy a fijar muy mucho en sus marcas para dejarlas fuera del alcance de mi mano y de mi dinero, tan injustamente robado a esos paladines que son los empresarios.
En fin, Adolfo Dominguez, puede que la arruga sea bella, pero la caspa no.











