lunes, septiembre 18, 2006

Cynosure (y II)

[Viene de Cynosure (i)]

– ¿Cómo es que aumentan los universos posibles?

– Es sencillo. Todo nuestro tiempo parte del Big Bang. Cada posible modificación de un evento cualquier, cada probabilidad, hasta las más improbables, es un universo posible. Más sencillamente. Usted me ha preguntad antes que cómo es que aumentan los universos posibles. Esa es una de las posibles preguntas que podía haberme hecho. Podía haberme preguntado cualquier otra cosa. Bueno, de hecho, usted ha preguntado cualquier otra cosa, en cualquiera de los otros universos posibles. Cada posibilidad, cada decisión, genera una escisión en el tiempo. Incluso puede que en algún universo usted hubiese sacado una pistola y me hubiese disparado. O puede que me hubiese confesado su amor. ¿Comprende? Todas las posibles alternativas de cada uno de los seres genera un universo alternativo. De hecho, cada posibilidad cuántica genera un universo diferente. Los electrones de su cuerpo, al elegir una posición se encuentran generando un universo alternativo. Cada uno de ellos. Y los míos. Y los de todo el universo. Por definición, son posibilidades finitas, pero son un número tan grande de posibles universos que en la práctica, los podemos considerar infinitos. Además, descubrimos que el tiempo es continuo. Esto es, no existe ningún punto de dicho hiperboloide que no contenga un universo. No podemos viajar en el tiempo a la nada.
– ¿Llegaron a enviar algún objeto macroscópico en el tiempo?
– Siguiendo nuestros experimentos, cuando yo y mi equipo ya habíamos sido galardonados con el Nobel, muchas empresas se decidieron a financiarnos. Sin embargo, nuestro interés por seguir independientes nos frenó un poco. El gobierno también quiso financiarnos. Lo siguiente que conseguimos enviar en el tiempo fue un nanotubo, que es una estructura cristalina formada por átomos de carbono. Pero también descubrimos algo muy interesante. Nos habíamos dado cuenta que la cantidad de energía necesaria para mandar un objeto a otro espacio-tiempo depende de la masa. Los objetos con más masa requieren de más energía para ser lanzados en el tiempo. Es algo similar, si lo quiere pensar, al tiro parabólico de las clases de física del instituto. Cuanto más pesada es la bala de cañón más fuerza debemos emplear para arrojarla. Así que la energía necesaria para enviar un objeto macroscópico se nos escapaba en aquellos días. Además, en nuestro hiperboloide temporal no existe una ley de la inercia temporal o al menos hay algo que se opone a los viajes en el tiempo.
– Explíquenos eso.
– Cuando enviamos un objeto en el tiempo, como dije, la masa del objeto determina la cantidad de energía necesaria para enviarlo. Pero al contrario que cuando ponemos una nave en el espacio, el empuje inicial no es suficiente. Una nave en el vacío, ajena a fuerzas externas, seguirá en movimiento hasta que algo la frene. Esto lo dice la Primera Ley de Newton. Sin embargo, la física temporal es algo diferente. Una fuerza, que de momento nos es desconocida, empuja a los objetos en el tiempo hacia delante. Es lo que nos hace a usted y a mi ir hacia delante en el tiempo, a una velocidad de un segundo por segundo. Pero lo curioso es que esta fuerza es más potente cuanto más nos acercamos al foco del tiempo. Quiero decir, cuanto más nos alejamos de la cresta de la hola temporal, en donde estamos ahora, el presente nuestro, dicha fuerza contraria
al movimiento temporal negativo es más grande. Es lo que hemos llamado rozamiento temporal. Pero tenga en cuenta una cosa: Dicha fuerza no depende del foco del tiempo, sino del presente desde donde se inicia el viaje. Debido a dicho rozamiento aún no hemos conseguido realizar un viaje en el tiempo más allá de los 119 años.
– ¿Cuando podrán romper ese límite?
– Bueno, lo cierto es que ya hemos vendido los primeros viajes a bordo de las Carabelas de Colón e incluso a la crucifixión de Cristo. No obstante, no lograremos vencer el tope de 119 años hasta que no consigamos entender más acerca de la razón de dicho rozamiento o hasta que nos dejen instalar una central de fisión nuclear aquí -rie.
– Cuénteme qué debe hacer alguien para ser cliente de Cynosure.
– Bueno, lo primero que tiene que hacer es ponerse en contacto con nosotros. Nosotros le enviaremos un grupo de trabajo. En él van un historiador y un físico. El cliente nos cuenta adonde quiere ir y nosotros proyectamos costos y valoramos las probabilidades de realizar el viaje exitosamente. Luego, una vez aprobado el proyecto, el cliente debe pasar una revisión psicológica y médica por nuestros expertos. El viaje en el tiempo no es traumático físicamente, pero genera cierta tensión emocional. Si se pasan estas pruebas, el viaje se realizará.
– ¿Cuanto tiempo tardan en aprobar un proyecto?
– Actualmente, la lista de espera es de unos seis meses. Sin embargo, la mayor parte del tiempo la requiere la computación de la trayectoria. Tenemos que ser precisos, de otro modo el cliente puede aparecer en un lugar completamente desconocido.
– ¿Cuanto cuestan los viajes?
– Los precios varían enormemente. Los más rentables son viajes a universos relativamente parecidos al nuestro y con poca diferencia temporal. Los más caros son a universos muy divergentes del nuestro o viajes muy atrás en el tiempo. Además, los viajes para múltiples viajeros son mucho más caros: La energía que tenemos que poner en marcha crece proporcionalmente al número de viajeros -Duverger se rasca el mentón mientras parece hacer cálculos mentalmente-. Por ejemplo, un viaje a un universo similar al nuestro en los últimos días suele costar alrededor de 300.000 dolares por persona. Es lo que pagó uno de nuestros clientes para tener una aventura con su vecina.
– ¿Cuanto dura la experiencia?
– Si se refiere usted al viaje, es prácticamente instantáneo. Lo cierto es que si transcurre una fracción de tiempo, pero despreciable. El tiempo de estancia depende de que tipo de trayectoria se haya trazado. Los viajes normales no suele durar más de unas horas. Hay ciertos clientes que nos han pedido permanecer más tiempo. El tiempo récord de permanencia en el tiempo es de 5 días, para un viaje de siete días al pasado. Recuerde lo que hablamos del empuje llamado rozamiento temporal. Cuanto más atrás enviemos a alguien en el tiempo, más difícil será que permanezca allí mucho tiempo.
– ¿Cómo es el lanzamiento?
– Nuestro crononáuta es llevado a la sala de lanzamientos. Allí lo metemos dentro de la cámara de disparo, que pese a su nombre, no es más que un cilindro de cristal. Provocamos entonces la aparición de un campo de dispersión mediante la generación de microagujeros negros. Cuando hemos creado el túnel de lanzamiento, según la Teoría Duverger -dijo con una sonrisa-, el crononáuta es arrojado físicamente dentro del túnel, apareciendo en el lugar y tiempo deseado en una fracción infinitesimal de tiempo.
– ¿Y cómo es el regreso?
– El regreso es sencillo. Realmente, una persona, o cualquier cosa que arrojemos en el tiempo, no deja realmente de desplazarse en él. Podemos explicarlo con una analogía: Imagine que nuestro crononáuta es un bumerán. Lo lanzamos con una cierta trayectoria, depende de cómo lo lancemos, llega a un punto, permanece cierto tiempo en él, y luego, regresa. Los clientes de Cynosure, llegados el momento calculado de su regreso, son de nuevo desplazados en el tiempo, llegando sanos y salvos a nuestro túnel temporal, en una fracción de tiempo desde que se marcharon. Es decir, para nosotros no ha pasado ni un segundo desde que el cliente se marchó.
– ¿Qué riesgos existen en esos viajes?
– Pues no existe más riesgo que el que podamos correr en un viaje en nuestro tiempo. Todo depende de qué quiera hacer el cliente. Los clientes que desean viajar en el tiempo para hacer algo arriesgado corren un peligro mayor que aquellos que quieren contemplar el vivo la llegada del hombre a la luna. Nuestros clientes firman un acuerdo de liberación de responsabilidad hacia Cynosure en caso de que algo les suceda en el viaje, es una condición que imponemos. Sin embargo, puedo decir, que nada grave ha ocurrido nunca y que todos nuestros clientes han vuelto sanos y salvos.
– Si hubiese algún problema ¿Existiría la posibilidad de un rescate?
– Lo cierto es que no. Para poner en marcha un rescate tendrían que volver a realizarse cálculos,
que tardarían meses en completarse y en ese tiempo, la puerta se abría cerrado y el cliente ya habría regresado. Una vez se ha iniciado el viaje, lo que suceda en él depende del cliente. Nosotros nos comprometemos a llevarle a donde nos pide y traerle de regreso. Sin embargo,
recalco, nada malo ha ocurrido nunca. Nuestros clientes van bien preparados.
– Creo recordar que antes no me terminó de explicar por qué no podemos enviar a alguien a
nuestro mismo universo.
– Sencillamente, porque cuando enviamos a alguien a nuestro mismo universo, ya deja de ser
nuestro mismo universo. Por ejemplo, si yo la enviase atrás en el tiempo hasta el comienzo de
esta entrevista, crearíamos una desviación de ese universo. Ya ese universo no sería este universo. La paradoja del padre, o del abuelo, no existe. Usted puede viajar atrás en el tiempo, matar a sus padres antes de que usted naciera y estaría creando una divergencia en ese universo que no sería el mismo del que partió. Simplemente, habría creado un universo en el cual usted no nació. Podría regresar aquí sin ninguna consecuencia. Esto también falsea el principio de autoconsistencia de Novikov. Así que cuando tratábamos de enviar una partícula a nuestro pasado, simplemente la estábamos mandando a un universo paralelo en el cual mandábamos una partícula al pasado. Esto es todo un alivio para Cynosure. Nos garantiza que lo que hagan nuestros clientes allí donde vayan no afectará en modo alguno a nuestro universo.
– ¿Y si el cliente muere?
– Pues simplemente el nuestro será un Universo en el cual el cliente ha muerto. Oiga, estad usted
un poco empecinada en hacérselo pasar mal a nuestros clientes -ríe de nuevo.
– Hablemos de otra cosa. Cynosure no se ha librado de críticas. Algunos consideran los viajes en
el tiempo como un atentado contra las leyes de Dios. ¿Qué dice a eso?
– Citaré a Galileo, que dijo “No me siento obligado a creer que un dios que nos ha dotado de
inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso”. Si Dios no hubiese querido que hiciésemos viajes en el tiempo no habría puesto el conocimiento al alcance
de nuestra mano.
– ¿Es usted religioso, señor Duverger?
– No -rie con una sonora carcajada.
– Otros le acusan de que los actos que se realizan en sus viajes son inmorales o incluso ilegales.
Citan por ejemplo un anuncio aparecido hace un año en el cual se decía, textualmente “¿Ha pensado en matar a Hitler?”.
– Bueno, lo cierto es que no fue un anuncio afortunado. Desde Cynosure preparamos los viajes detalladamente y nos negamos a poner en marcha ninguno en el cual se cometan actos delictivos. No obstante, algunos pueden pensar que matar a Hitler no es nada inapropiado. Tampoco hay ninguna ley que prohíba matar a nadie en otro universo. Desde Cynosure nos debemos a nuestros clientes. Si un cliente quiere acabar con Hitler, con Stalin o con Pol Pot, desde Cynosure no vamos a impedirlo. Sin embargo, si hemos rechazado proyectos de otro tipo en el cual considerábamos que se iba a cometer un crimen de otra índole. Pero es simplemente una decisión moral de Cynosure. Si rechazamos a un cliente que quiere matar a Einstein antes de que formule la Relatividad, no dude que en algún universo paralelo ocurrirá.
– Ha habido juicios al respecto por denuncias desde ciertas plataformas y organizaciones civiles.
– Y los hemos ganado todos. Los jueces nos han dado la razón: Desde Cynosure no se comete
ningún delito, ni se alienta a la comisión de ninguno. Las agencias de viajes no son responsables de lo que hagan los viajeros en su destino.
– ¿Y qué me dice de los viajes hacia el futuro?
– Actualmente nos hallamos investigando ese campo. Lo cierto es que según la teoría actual, no se puede viajar desde un punto dado hacia delante para regresar posteriormente a ese punto, al
menos con los medios que se producen actualmente los viajes. Nos hallamos en la cresta de la
ola temporal y no podemos lanzar a nadie fuera de nuestro elipsoide, ya que en el momento del
lanzamiento, no hay nada por delante. Incluso las trayectorias de los viajes impiden que la
mandemos ahora a hace cinco minutos y permanezca más de cinco minutos en ese universo
divergente antes de volver al nuestro: No se puede sobrepasar el tiempo del punto de origen, lo
que nos hace plantearnos algunas dudas acerca de la existencia de un tiempo absoluto o de un
punto de referencia absoluto para el tiempo. Hemos logrado no obstante, desplazamientos laterales, a un universo paralelo en el mismo lugar del tiempo que nuestro universo, pero no es un viaje hacia delante. La única forma actual conocida de viajar hacia delante es mediante desplazamientos especiales a velocidades cercanas a la de la luz y aquí no nos dedicamos a eso, además de ser técnicamente y físicamente imposible.
– He visto en la entrada un cartel que dice “Este hombre está equivocado” bajo una foto de Ray
Bradbury. ¿A qué se refiere?
– Es una pequeña broma que comenzó cuando nos planteamos formar Cynosure. Don Doherty, el
vicepresidente y yo comentamos el relato de Bradbury llamado “El sonido del trueno”. En él, modificar el pasado alteraba el presente de los viajeros en el tiempo. Lo hacemos con todo el
respeto y cariño hacia Bradbury. El nombre de nuestra computadora, Red Butterfly, también está basada en ese relato.
– Por último, señor Duverger, ¿Qué le ha enseñado a usted el viaje temporal?
– Me ha enseñado que existe el libre albedrío, que no hay un solo modo de hacer las cosas.

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