martes, noviembre 28, 2006

La Botonera

Hoy otra ración de teleoperitis, relacionada con un nuevo invento que se les ha ocurrido a las cabezas pensantes y gerifaltes de esta bendita casa de putas, o de sus chulos, vaya usted a saber.
Resulta que en el trabajo usamos un terminal Avaya la mar de mono. Cuando queremos hacer un transfer, para coger llamadas, ponerles el mute, ponerlas en espera o para colgar, usamos los botones del teléfono. Hasta ahí todo normal. Sin embargo, sucede que a los jefazos no les parece suficiente que nuestros escuetos hombros lleven el peso de las -creánme, muchísimas- llamadas a soporte técnico. No, han decidido edulcorarnos la vida con un tiesto más, conocido con el infame nombre de "La Botonera". Gallifante para ellos.
¿Y qué es La Botonera? Pues se trata de una maléfica aplicación en Java que se embebe en nuestra aplicación, de por sí bastante pesada y lenta, de gestión de llamadas. En el SAC usamos de un orden de 7 a 10 programas que furulan a través de Internet Explorer, a lo que agregamos la dichosa botonera y las aplicaciones adicionales que requiera el momento. Bueno, dirán ustedes, que son buenas personas y no conocen la maldad del mundo, será para bien ¿no? Pues no. La botonera es una interfaz gráfica, bastante cutre por cierto, para el uso del teléfono. Es decir, es una capa más de intermediarios, que sólo puede dar fallos, ya que de por sí misma no acelera ni hace que las cosas funcionen mejor. Imagine que a partir de ahora, para conducir, tuviese usted un volante suplementario en el lado del acompañante. Ese volante está cogido por correas al que trae ya el coche de serie, pero le obligan a usar el segundo, aunque no valga para nada y solo aporte posibles fallos. Pues así de graciosa es La Botonera. Ahora, para poner al cliente en mute debo ir con el puntero del ratón a un botón minúsculo de la pantalla (y adivinen ¿creen que los ratones rulan bien? Pues tampoco). Y así para todo.
Pero no solo eso, que sería aceptable hasta cierto punto (nunca le he pedido a mis superiores que piensen demasiado), sino que La Botonera además es bastante proclive a una serie de fallos y desdichas que ya querría para sí Lemony Snicket. Se supone que está en fase de pruebas, pero a pesar de que nos hacen pasarles un reporte de los bugs que encontramos (que son bien gordos algunos), no parece cambiar nada de un día para otro. Ni de una semana para otra. Y no es que no nos guste probar aplicaciones, que si hace falta, las probamos, pero evidentemente, cuando no funcionan bien el rendimiento baja y eso no, amigo. Ahí te quieren ver al 110%, llueva, truene o haga sol. Imaginen que a un albañil le dan un martillo de madera para tirar una pared. Pues eso.
Y así andamos, con La Botonera en ristre. Lo que me pregunto es cuánto habrán cobrado los programadores que se han encargado de hacerla. Y ya puestos a preguntarme retóricamente, cuestiónome por qué los idiotas a los que se les ha ocurrido la idea de que la usemos no piensan en mejores maneras de facilitarnos el trabajo, como arreglando las aplicaciones que ya tenemos. Lo que me demuestra, llegado este punto, que dichos idiotas no tienen ni zorra del trabajo que se realiza allí. Así que, señores jefazos y mentesepensantes, si quieren saber qué cosas mejorar, pregúntennos a nosotros, los que lidiamos con esos condenados programas que se cuelgan, que dan errores incomprensibles o que simplemente funcionan a pedales. Nosotros somos los que tenemos las mejores ideas de qué hay que arreglar para que el servicio mejore. Ustedes dedíquense a las gambas y a las fotos, por favor.

1 comentario:

TelemarKado dijo...

Madre mía, que identificado me siento...