jueves, noviembre 09, 2006

Sueño Temerario

Roger Levy nos presenta en Sueño Temerario un mundo que se muere. Catástrofes tectónicas producidas por el hombre han sumido al mundo en el caos, al borde la destrucción a mediados del siglo XXI. La sociedad sobrevive a duras penas, la gente se arroja al suicidio, a las drogas o a los juegos de realidad virtual con la esperanza de abandonar su condenada existencia. Las esperanzas pasan por una colonización del planeta Dirangesept.
Sin embargo, los seres nativos de aquel planeta demuestran una resistencia superior a la capacidad tecnológica y psicológica de los colonizadores, los denominados guerreros lejanos. Cuando su derrotada expedición regresa a la Tierra descubren un mundo sin esperanzas, sin ilusión, que les hace culpable del fracaso en Dirangesept.

Jon Sciler, uno de los guerreros lejanos, va de trabajo en trabajo, con una conspicua necesidad de redención. Tras dejar su último trabajo, Sciler es contratado por Laberinto, una compañía de videojuegos de realidad virtual que está experimentando con la nueva generación de videojuegos. Un antiguo amigo de Sciler, también guerrero lejano, trabajó ahí antes que él, y murió en extrañas circunstancias. Jon cree que algo se oculta tras la fachada de Laberinto. Junto con la ayuda de Chrye, una psicóloga que prepara su tesis, trata de desvelar el secreto de Laberinto.

El libro de Levy posee cierta densidad, pero se desarrolla con coherencia, tratando el tema de los mundos dentro de otros mundos (al estilo de Matrix o Nivel 13). Levy juega con astucia el recurso de la incertidumbre, así como de la sucesión de hechos que son explicados a posteriori, aunque pasa de puntillas sobre alguno de los pilares que conforman el universo de la novela, como Dirangesept, cuyas descripciones se asemejan mucho a las que haría un veterano de la guerra de Vietnam. Asimismo, existe una vacuidad (no sé si voluntaria) en lo referente a la descripción de los personajes, centrándose no obstante en sus procesos mentales y en sus lucubraciones.

En la valoración personal, se trata de un libro entretenido, que pasa por momentos de gran tensión, especialmente en lo referente a los encuentros entre Chrye y un maníaco llamado Hickey Sill. Por otro lado, se echa de menos una mayor interactividad entre los personajes y un desarrollo más fluido y claro en ciertas ocasiones.


Puntuación: 8/10.

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