jueves, diciembre 07, 2006

Mi móvil

Resulta que no voy a ir a la cena de empresa. Las cosas en contra son numerosas, pero las fundamentales dos: La primera es que cuesta 35 euros, que además se va a quedar uno de los organizadores, para más señas, uno de los force, que tiene él, o su padre o algún pariente, un catering. Y la verdad, para que se lo quede él, me gasto mi dinero en cervezas con mis amigos. La segunda es que en caso de que fuese me tocaría comer rodeado por mis buenos compañeros y por la gente que no trago del trabajo. Luego, con un par de copas encima todos los jefes son maravillosos y hay bastantes litros de babas para chuparse los culos mutuamente entre ellos y paso también de esto. Así que yo y un selecto grupos de coleguillas del trabajo vamos a montar una mini cena o un mini almuerzo para nosotros y nada más. Prohibidos jefes. Y en estas estábamos hoy, víspera de fiesta, a más de las tres de la tarde. Hablo con mi compañero de al lado y le comento que tenemos que quedar para organizarlo. Me da su número de móvil. Yo saco el mio y comienzo a grabar sus datos para llamarle después. En estas que viene mi coordinador y me mira con cara de terror y cierta indignación, como si lo que tuviese en la mano fuese una rata muerta, una bomba o un tarrito con ántrax. Me dice que no puedo tener el móvil. Le digo que tiene los tonos apagados y él me dice que da igual, que no. Yo digo "ah, vale" y acto seguido me meto el móvil sin apagar en el bolsillo.
Ahora, pensando fríamente ¿Qué huevos importa que yo tenga mi móvil encendido? Algunos dirán, macho, es que trabajas con teléfonos, producen interferencias. Pues no. Resulta que el cable telefónico está apantallado y no hace interferencias con el móvil. ¿Y como lo sé? Pues porque me han llamado alguna vez estando yo con una llamada y de interferencias nada. El móvil es mío. Tenerlo encendido no va a influir en que el siempre bienamado cliente resulte estar bien atendido. Lo tengo encendido porque si alguien me tiene que comunicar algo o localizarme o si (Dios bendito) me sale otro trabajo, poder enterarme. Por supuesto que no voy a dejar una llamada a medias ni voy a dejar de hacer mi trabajo, pero podría devolver la llamada cuando terminase la actual.
Entonces ¿el motivo de que no tenga el móvil encendido? Pues ni puta idea. Por supuesto, no importa que luego coordinadores, supervisores, jefes de proyecto, formación, sistema y hasta Perico el de los palotes pase por el Call Center con el móvil encendido y pegando voces. La cosa es que el teleoperador no lo tenga. Y sinceramente, con lo poco que pagan, me parecen demasiadas exigencias. Así que he dicho "Ah, vale, vale" y he pasado como de la mierda el apagar mi móvil. Porque yo lo valgo.
Por cierto, que mi coordinador no es mala persona, para ser coordinador. Sólo que es del típico que vive por y para la empresa, al menos en lo que a presionar a sus coordinados se refiere. De hecho, para que veáis lo bien que me cae, cuando tengo esos sueños dementes en los que comienzo a matar gente, a él solo le disparo en la rodilla. Por supuesto, son sólo sueños. Los tienes cuando llevas más de un año de teleoperador. En serio.

1 comentario:

TelemarKado dijo...

Je, je, me suena casi todo lo que cuentas....
Mi jefa, que cobra un plus por llevar móvil de empresa, tiene la jodida costumbre de dejarlo encima de la mesa cada vez que se larga a fumar, a tomar café o donde sea. Y el puto teléfono suena, suena y suena y saca de quicio al más pintado con el timbre chillón que tiene.
Eso sí, que no suene el tuyo...