martes, enero 30, 2007

El Ilusionista

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El Ilusionista (2006), basada en el relato corto de Steven Millhauser
, nos lleva a Viena durante el siglo XIX. Allí, un hombre apodado Eisenheim provoca un gran revuelo en la ciudad con sus increíbles trucos de magia. Sus representaciones son tales que Leopold, el príncipe heredero, decide acudir a una de ellas, acompañado de su prometida, la duquesa Sophie. Cuando Eisenheim pide a un voluntario para uno de sus trucos y es Sophie la que acude, descubre que ella es su amor de adolescencia, por la cual tuvo que abandonar la ciudad años atrás. A partir de entonces, el intento de Eisenheim y de Sophie de volver juntos se verá frenado por el príncipe y sus planes para el imperio.
La película lo cierto es que tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. La ambientación es deliciosa y hay momentos de auténtico lujo con los protagonistas, que prácticamente son cuatro: Edward Norton como Eisenheim, Paul Giamatti como el inspector Uhl, Rufus Sewell como el príncipe Leopold y Jessica Biel como la duquesa Sophie. Norton consigue alcanzar un buen registro como siempre, en este caso en los zapatos de un hombre solitario y pensativo, aunque enamorado. Giamatti hace una excelente actuación como el hilador de la historia. Rufus Sewell resulta un príncipe convincente, mientras que Jessica Biel está más bien discreta, especialmente porque su personaje no da para mucho más. El trabajo de los actores hace bastante por la historia y los careos Norton/Giamatti son dignos de mencionar.
Por el lado de las debilidades, El Ilusionista resulta ser un juegos de linterna y humo. La historia parece correr sin seguir un camino visible durante grandes tramos de la misma, por lo que el espectador debe sentarse a ver qué pasa. El trabajo de Paul Giamatti hace mucho por la consistencia de la historia, pero una vez finalizada ésta queda cierta sensación de que la narración ha quedado algo insubstancial, algo que se le podría reclamar a su guionista y director Neil Burger. Y, para mi gusto, lo peor de la historia es el truco final, del que por supuesto no voy a desvelar nada, pero que deja a la historia un poco coja. Como en la magia, a veces es bueno no enseñar el truco, sino insinuarlo y dejar al espectador con la duda en la cabeza.
En definitiva, El Ilusionista es una entretenida película, un pelín larga, pero digna de ver, aunque se le vea el cartón al final.

Puntuación: 7,5/10

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