martes, octubre 07, 2008

Detector

Feria de Baena, 2008. Un individuo en una atestada caseta se dirige, entre codazos y empujones, hasta donde venden los tickets para pedirse una rica y refrescante botellita de pale cream, con la que entonarse para seguir bailando la proteica música, ahora sevillana, ahora reaggeton, pasando por otros éxitos de ayer, hoy y siempre.
Consigue nuestro malhadado amigo hacerse un hueco en la barra, tras la cual un par de sujetos con un polo de color rojo con algún logotipo de la caseta, tratan a brazo partido de despachar los tickets. Están rodeados por 3 lados. Da la impresión del asalto a un castillo.
- ¿Qué quiere? -dice una chica detrás del mostrador.
- Una de pali crim -responde, mientras señala con el dedo en el inequívoco y universal gesto de uno.
La chica asiente. Pone un ticket rojo con las letras doradas sobre el mostrador de plástico. El otro saca un billetito arrugado de diez euros, de esos que han sido tan usados que casi son grises más que rosas. La chica lo recoge, hace un gesto debajo del mostrador. Se le queda mirando y hace un gesto a su compañero.
- ¿Pasa algo? -pregunta inquieto. ¿Acaso será falso el billete? Pero si lo acaba de sacar del cajero...
- Levante las manos -dice alguien a su lado con voz acerada. Por el rabillo del ojo puede observar un tipo de seguridad. Le apunta con un spray de pimienta. La gente a su alrededor se retira, formando un corrillo a su alrededor. Algunos gritos femeninos se sobreponen a la machacona música. Aturdido, levanta las manos.
- Ahora con lentitud y sin hacer ningún movimiento brusco, saque el carioca del bolsillo y pongalo en el suelo.
- ¿Qué?
- Ya se ha enterado -replica el tipo del spray con un gesto torvo en su mirada-. No me obligue a usarlo -dice, mientras agita el spray.

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