miércoles, febrero 03, 2010

Boicot

Adolfo Dominguez en el país de la gente que se cae hacia arriba.

Este señor, por llamarlo de alguna manera, que tiene la lucidez mental de decir todas estas barbaridades en el momento en el que estamos está pidiendo a gritos que le hagan un boicot.

Adolfo Domínguez, lo conocerán ustedes por sus ropas y colonias fashion de la muerte, se ha despachado a gusto. Ha puesto a todos los trabajadores de este país de vuelta y media, sí, este país que está endeudado hasta las cejas por el dinero que el Estado (es decir, todos) les hemos prestado a los banqueros, este país que zozobra por culpa de botarates como él que hicieron su agosto a costa del ladrillo y de la cultura del pelotazo.

Se pensará aquí este individuo, entre puntada y puntada (de la aguja de coser), que su dinero crece en los árboles y que se ha hecho rico porque es un tipo brillante que crea cosas awesome que la gente se desvive por tener. Pero me temo que se equivoca en gran medida: La riqueza que tiene se ha generado por el sueldo de esos mismos españoles que denosta de manera tan infame e injusta, tanto de los que le compran cosas como los que trabajan para él y dejan su esfuerzo en bonitas plusvalías que él se agencia.

Yo nunca le he comprado nada, que yo sepa, pero ahora me voy a fijar muy mucho en sus marcas para dejarlas fuera del alcance de mi mano y de mi dinero, tan injustamente robado a esos paladines que son los empresarios.

En fin, Adolfo Dominguez, puede que la arruga sea bella, pero la caspa no.

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