jueves, mayo 20, 2010

Libertad ¿Qué libertad?

Resulta que el cantante Javier Krahe va a tener que sentarse en el banquillo de los acusados por un ataque a la libertad. ¡Muy bien! Pero ¿Que ha hecho el bueno de Javier Krahe? ¿Ha dado un golpe de estado? ¿Se ha vuelto censor? ¿Se ha hecho de la SGAE? ¡No, no y cien veces no! Javier Krahe está encausado por un ataque a la libertad religiosa. Al parecer, en los 70 Krahe participó en un corto (pueden ver el vídeo aquí) en el que salía una curiosa manera de cocinar un muñeco. ¿Un madelman? ¡No, insensatos! Un muñeco de Jesús. ¿Quintero? No, el del Belén. ¡Anatema! ¡A la hoguera con él! ¡Que vuelva la inquisición!

Pues la verdad es que me quedó un poco crudo.

Si no fuese porque es penoso sería hilarante. Pero lo penoso vence aquí por goleada. Por varios motivos:


Por un lado, porque haya en este país gente que ponga el grito en el cielo por un corto de apenas un minuto en el cual se hace una burla, más o menos inteligente, eso lo juzgarán ustedes, sobre la religión (católica en este caso). Aquí en el mundo occidental y civilizado, es un decir, nos asombramos cada vez que los musulmanes más fanáticos llaman a una fatwa porque alguien hace una caricatura de Mahoma o escribe algo crítico sobre su religión. Pero aquí jugamos del mismo palo, lo único es que cambiamos es el protagonista del cuento.

Segundo, porque aquí en España la libertad religiosa sea capaz de sobreponerse a la libertad de expresión y que existan leyes que protejan las fantasías de un grupo de personas. Imaginen que hoy hago un corto ofensivo sobre Zeus y verán por donde quiero ir. Sería aberrante y absurdo que me llevasen a juicio por ello.


Además, sinceramente, ya puestos a defender ideas hasta ese extremo, a los ateos deberían defendernos de las ideas para nosotros ofensivas como la existencia de divinidades de diverso corte y pelaje. ¡A la cárcel todos los sacerdotes! ¡A la cárcel todas las viejecitas que rezan el rosario! En fin. Por suerte, a este lado de la línea de la fe somos más sensatos en la mayoría de casos y estas cosas que le pasan al bueno de Krahe nos producen tanto estupor como enfado.

Lo que no llego a entender, y que alguien me lo explique si es tan amable, es qué diferencia hay entre el corto de Krahe, en el cual se cocina a Cristo (para comérselo, entiendo) y esto:
Este tío se va a comer a Cristo también. De hecho ¡los cristianos lo hacen todo el tiempo! Hmmm. ¿Será que ellos tienen el monopolio de la ingestión de Cristo? ¿Ha sido Krahe denunciado por saltarse alguna patente? Seguiremos informando.

2 comentarios:

Sarah dijo...

jajajajaja madre mia, no sabía sobre este tema, pero en respuesta a tu última pregunta te diré que no es lo mismo, porque si lo cueces pierde sus propiedades.

Juzam dijo...

Ah, pues debe de ser eso: ¡A Cristo hay que comérselo crudo, como un steak tártaro! :P